Tuesday, August 26, 2008

Katxis, coplas y un balcón

Nuestras excursiones a Ribadesella siempre se presentan como uno de los grandes acontecimientos del verano. Este año, como no podía ser de otra manera, también lo ha sido. Paco y yo decidimos ir de avanzadilla, para que el resto de la tropa encontrara el viernes un lugar confortable donde dormitar, rendirse al sol o pasar el fin de semana lo más sombreados posible. Debido a este acontecimiento, tuvimos que sufrir anécdotas varias, que se plasman en el mitinpoint a modo de recuerdo.

Llegamos el jueves, sobre las 8 de la tarde y cuál es nuestra sorpresa que al llegar a la campa de otros años, nos la encontramos cerrada al público y de hierba hasta las rodillas. Nuestro gozo en un pozo y teníamos la responsabilidad de buscar cobijo para el resto. Sin que cundiese el pánico, nuestra primera misión era aparcar mi car y buscar un campamento con la moto, que cabe por cualquier lado. El primer desembolso se produjo en el aparcamiento, que los tíos nos cobraron 20€ por dejar al sol el coche todo el fin de semana. Menos mal, que a unos
500 metros encontramos el suelo donde poner las tiendas; eso sí, a todo lujo: baños públicos olorosos y duchas de agua congeladita de lo más agradable, sobre todo para quien quiera despertar con una pesadilla. Al módico precio de otros 20€ por cabeza, nos dejaron entrar en el lujoso hotel.

Ya con lugar para dejar maletas, dimos unos 7 viajes con la moto para trasladar toooooooooodas las cosas que llevábamos en el coche (casi toda la comida de todo el fin de semana para 7 personas (paquetes de pan bimbo, bollos a triska, paquetes de todo tipo, aceitunas, mejillones y almejas en lata, menuda mariscada hicimos!! la bebida de las 3 noches: cervezas, ron, ginebra, coca-colas, shandys, jiji), un toldo, tres tiendas de campaña, equipaje de 3 personas, 2 cascos de la moto, 2 esterillas, 3 colchonetas, un inflador, 3 cojines, 5 garrafas de agua, el casseto con las pilas, 2 linternas… y más cosas que seguro se me olvidan. Bueno, después de trasladar todo esto al campamento entre Paco, la moto y una servidora, pues el Paquito y la menda, nos pusimos a montar las tiendas. Al terminar, más relajados, cenamos y a beber se ha dicho. Después de pimplarnos la botella de ron entre los 2, ya teníamos el cuerpazo entonado pa salir a bailarlo todo. Pues no, se puso a llover sin control y no tuvimos más remedio que meternos en la tienda e inflar las colchonetas. Eso sí, no os penséis que a dormir, nonono, tampoco a hacer otras cosas, mal pensados!!, estuvimos toda la noche escuchando a los vecinos que tenían el musicón a tope, cuando digo a tope, es a tope, el cual apagaron a las 8.30 de la mañana. Nos pasamos toda la noche suplicando para nuestros adentros, entre canción y canción: “por favor, que sea la última”.


El viernes apareció el resto del equipo. Después de todo el miedo que los medios de comunicación nos habían metido,  diciendo que no dejaban meter los coches en el pueblo, desviamos los vehículos por otra carretera. Hasta el fondo con el coche y encima encuentran aparcamiento casi a la misma distancia que yo y lo que es mejor, sin pagar. Rueda de reconocimiento del complejo hotelero, intercambio de experiencias de los viajes, bla bla bla… a cenar y a beber!!! Katxi en mano, nos fuimos a un chiringo que tenían montado unos madrileños mu preparaos, con el generador, el toldo, el musicón, el micrófono (que no megáfono). No me preguntéis cómo, ni cuándo, ni por qué, el caso es que acabamos cantando todo el repertorio de copla española micrófono en mano pa toda la campa. Después nos fuimos al pueblo a desmelenarnos más aún, hasta que nuestros cuerpecillos nos arrastraron a la tienda de nuevo, a altas horas de la madrugada. No sin que antes, Paco se subiera a un balcón a bajarse los pantalones, mientras medio Ribadesella le miraba con envidia (los chicos) y el otro medio con ojos golosones (las chicas).

El sábado Mari Paz nos abandonó en esta aventura, ya que al parecer, había un par de arañitas en su tienda que le impedían conciliar el sueño, y los de al lado no le habían dejado dormir por los ruiditos de la música de media mañana… jijij. Para nosotros se presentó como un día tranquilo, de esos que pasas en familia hablando de todo y de nada a la vez, donde cada uno va y viene, duerme, merienda, fuma, se ducha, pasea… y llegada la noche, vuelta al ataque. Katxis hechos a ojo y hasta la raya, cigarrito por aquí, porrito por allá… y de repente, nuestros nombres son reclamados por el micrófono de los madrileños. Se han quedado con ganas de más, quieren más copla. Dicho y hecho. Allá que nos plantamos a seguir con el repertorio; esta vez le tocó a Pimpinela. Vuelta al ataque de las callejuelas, a seguir dándolo todo, hasta agotar las reservas de líquido del pueblo.


El domingo fue muy, pero que muy duro. Ya no sabíamos ni lo que era una piqueta, ni cómo doblar toda esa tela para que entrara en una bolsa enana, ni qué hacer con todas las sobras, dónde meter la basura, cómo salimos de aquíiiii!!!!! Coches y más coches, y calor y más calor… Por fin todos en los vehículos partimos rumbo a nuestros hogares. Después de toda la recogida, la caravana, el calor, las 4 horas de viaje… llegamos. Lo releo y parece que ha sido agotador, pero el año que viene… ¡repito!

Posted by mitinpoint! at 10:08:22 | Permalink | Comments (23)

Tuesday, August 19, 2008

Que no cunda el pánico

Sí, lo sabemos, llevamos esperando actualización del blog durante semanas, pero lo bueno se hace esperar. Dentro de poco tendremos, no una, sino 2 grandes historias para recordar. La primera de ellas es la superdespedida de la Noe en Sevilla y la segunda, la excursión a Ribadesella. Tranquilos queridos fieles, ya falta menos.
Posted by mitinpoint! at 23:03:05 | Permalink | Comments (3)