Monday, June 30, 2008

Aventura en la carretera

Esta es, nuevamente, otra gran historia, graciosa como cualquier otra, donde la angustia (de una) y la risa (de la otra) vuelven a unirse. Situación: viernes tarde con sol reluciente. Mari Paz me llama para comentarme que su maridito va a ir a Liendo a jugar al frontón con sus amigos y que nosotras, nada deportistas, podíamos aprovechar para conocer la playa del pueblo y recorrer sus terrazas en busca de cañas. Y así fue. Allí dejamos  reunidos a los 4 maromos, dispuestos y preparados para sudar la gota gorda persiguiendo una pelota, mientras nosotras nos íbamos en el coche de Miguel, en busca de la playa.

Medio perdidas estábamos cuando apareció un viejecito en medio del camino. ¡Quién nos mandaría preguntarle por el camino hacia la playa! Muy amablemente nos indicó. Empezamos a subir por una carretera infernal, estrecha, llena de baches, ¡qué digo baches!, eran agujeros, tan profundos como para meterse dentro y bucear en días de lluvia, precipicio a la izquierda y super cuneta con reguero a la derecha.

Total: mercedes enorme de frente, con 3 maromos luciendo gafas de sol y el poco moreno que les había dado tiempo a coger. Ellos bajaban, nosotras subíamos. Se paran. Hacen gesto de que movamos nosotras el coche. Maripi se pone algo nervious, pero decidida, mete marcha atrás y nos dejamos caer hacia la derecha para que pasen los chulos-pedorros. Consiguen pasar y cuando intentamos avanzar, una vez metida la primera… se cae la rueda de delante a la super cuneta del reguero. Intentamos sacarlo tirando de freno de mano, pero nada, imposible. La única solución es ir a buscar a los “hombres” y que rescaten el vehículo.

Calculando que estaríamos a unos 45 minutos andando, la Maripi decidió hacer “auto-stop” y parar a una pareja muy amable que volvía de la playa. Nos acercaron hasta el frontón (habrían pasado escasos 20 minutos) y contamos lo ocurrido. Cual grupo de rescate regresamos al lugar donde habíamos dejado abandonado al pobre coche con las luces de emergencia. ¡Empuja, ¡acelera!, ¡espera que pongo una piedra!, ¡siéntate encima y haz peso!, ¡yo me dejo el casco por si acaso! Y nada, no hubo manera. Sentados en la carretera cual domingueros, pero sin bocata de tortilla, esperamos 45 minutos la presencia de la grúa. Rescató al coche en menos que canta un gallo. Maripi volvió a respirar y el coche… ni un rasguño.

Otra pequeña anécdota: Fui el sábado a Oriñón con compañeras de curro y como venían de Bilbao, me ofrecí a llevar el coche desde aquí. Al volver después de una jornada de playa, la grúa les había llevado el coche. 108 € la broma. Y digo yo… ¿¿¿¿qué le ocurre últimamente a los coches de la gente que me rodea???? Encierro en un garaje, rueda en la cuneta, secuestro por la grúa…

Posted by mitinpoint! at 14:18:27 | Permalink | Comments (10)